junio 12, 2007

Un viaje sin cuerpo


Me siento en el sillón, la música suena suavemente, con un tono dulce acaricia mi mente mientras los pensamientos suavemente se van alejando, mi cuerpo se vuelve pesado, las manos ya no ocupan espacio, mi espíritu lentamente se levanta, tratando de escapar por la ventana en busca de la inspiración para un escrito.
De pronto esta ahí en medio de la noche, una sombra oscura como los pensamientos negativos, como las crueles intenciones, como las mentiras despiadadas.
-Buscas inspiración- me dice con un tono escalofriante, mientras se acerca y me baja de los pies, me pone frente a el y me acaricia el rostro, siento escalofríos, sus manos parecen tan calientes, pero en el fondo son frías y es un frío que quema.
-La inspiración no viene cuando tu quieres, no se ofrece desnuda y complaciente ante aquellos que la buscan y la pretenden para engredar poemas o cuentos, ella es quien escoge a sus acompañantes, ella es quien espera los ofrecimientos, que espera la desnudes de las mentes, la complacencia de las palabras que puedan brotar de los placenteros encuentros con ella- me dice. Con una sonrisa burlesca.
Mientras me habla miro mi cuerpo desplomado en el sillón, la mirada de mis ojos perdida, trato disimuladamente de acercarme, de meterme de nuevo en el, pero me toma del brazo y me lleva frente al espejo.
-Mira mis ojos, mira en lo profundo de ellos mira el fuego que arde, la llama que no se extingue. Le temes al calor, le temes al fuego del amor, pero en tus clamores le pides a gritos que te acompañe- me dice sosteniendo fuertemente mi brazo, puedo sentir su mano, puedo sentir el dolor en mi espíritu.
Me suelto y lo miro despiadadamente, le grito que no le temo al amor, el amor es un simple sentimiento que no deseo sentir en mi pecho, pues cuando entra envenena tu ser, no te hace pensar en nada más que cosas de color rosa, te embriaga con el licor de canciones melosas, te hace querer olvidar a la soledad, ella me acompaña, me comprende. Que sabes tú del amor, tú no te has enamorado, le reprocho, tratando de esquivar esa mirada que me hace temblar entera.
-Lo conozco- me dice en un tono un poco melancólico - no crees que lo siento cuando hago que los amantes clandestinos se encuentren en lugares oscuros, que no siento las caricias que se dan cuando se encuentran.
No necesito escribirle al amor para saber como te atrapa, como se mete lentamente en tu mirada, en tus labios, en tu piel, como provoca el deseo, como provoca lágrimas de alegría, esas sensaciones las he sentido…
Ahora no se ve tan espeluznante como hace unos minutos, su mirada se transforma, dejo por un momento de sentir escalofríos. Siento que algo me atrae de nuevo a mi cuerpo, como un imán, me jala, trato de agarrarme del espejo, pero mis manos lo atraviesan, deseo seguir conversando con él.
Poco a poco siento mis manos, poco a poco la melodía se vuelve sonora en mis oídos, abro mis ojos y veo la habitación con la luz tenue, la sombra se ha ido y la inspiración aun no ha aparecido.

6 comentarios:

Evan dijo...

Debe ser verdad que la inspiración nos elige, por más que la llamemos, solo aparece cuando ella lo decide.

Que buen texto, sentí que flotaba fuera de mi cuerpo como vos!

Saluditos!

Carlos dijo...

Inspiración, musa, ángel literario mío...dónde te encuentro?

Estoy en receso mental...

a Silvia dijo...

Sasias querida Evan, me alegra que te hayas sentido lo que deseaba mostrar. Un beso y un abrazo.

Querido Carlos, espera no la busques ella llegara cuando menos lo esperes. Beso y abrazo.

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

La inspiración, esa ingrata que desaparece a veces por temporadas enteras y de un momento a otro aparece, zas! en cualquier lugar, de día o de noche. Mejor estar siempre preparado para darle la bienvenida, así hacemos que se quede un poco más.

Un saludo, Silvia.

Violeta dijo...

que lindo relato, haces que me imaginacion vuele, eso si es inspiración amiga!

a Silvia dijo...

Capsula: La esperare paciente, pero eso si que respete las horas de sueño je. Un abrazo

Violeta. Muchas sasias amiga, un beos y abrazo.