julio 10, 2007


LA SIRENA Y LA LUNA

He estado navegando en los ríos de los recuerdos, desembocando en un mar de nostalgia, la noche era clara y las estrellas jugaban en el cielo.
Mi barquito estaba hecho de papeles arrancados de mis cuadernos de notas, mientras mis pensamientos fluyen y se enredaban en mis cabellos, me he topado con una sirena, una de las que perseguían a los antiguos marineros y encantaba a los piratas.
Sus cabellos eran dorados como los rayos del sol en una tarde clara, su cola tenía un brillo único, pero su mirada era opaca, me dijo que desde que se inventaron ciertas cosas, sus encantos han perdido fuerza.
Mientras contemplamos a la luna, comienza con su dulce voz a entonar una suave melodía, la miro y el sonido de su voz es delicioso, una tonada tan suave y dulce que me hace por unos instantes perderme en el espacio.
Le comente que esta es la segunda ocasión en la que me encandila una voz, le dije que el escuchar mi nombre pronunciado por mi luna me produce ese estupor, hace que me pierda en el infinito que siento que mis alas no están del todo rotas.
Le pido que componga una canción, una que pueda hacer escuchar a mi luna, una con la que pueda hacer sentir esa sensación tan divina.
Me dice que ese tipo de melodías provienen del corazón, que son únicas, que no salen por un simple capricho.
Ahora estoy buscando la letra para mi canción y cuando la tenga lista mi amiga la sirena la cantara, tú la escucharas y el espacio perderá terreno, el tiempo dejara de existir y la unión será perfecta.

Pensando en ti…no dura un huracán toda la mañana…pensando en ti…

4 comentarios:

Evan dijo...

Silvia, soñé con tu relato... es lo que sentimos muchas mujeres.

Un beso amiga!

a Silvia dijo...

Si, es lo que sentimos muchas mujeres.
Un beso y abrazo amiga.

Carlos dijo...

...para escuchar una melodía del corazón se necesita abrir el alma y estar dispuesto a lo que venga.
Tu lo estás amiga mía?

a Silvia dijo...

Antes creía que eso implicaba una entrega total, una entrega sin limites, me asustaba la idea, me atemorizaba el hacerlo solo jugaba, pero ahora si, deseo entregarme entera, regalarme en cada instante maravilloso que se presente.
Un beso mi querido Carlitos