diciembre 20, 2006

La loca con pistola


Ella se levanta muy temprano, sintiendo el dolor del ayer, sintiendo las penas del pasado pegadas a su piel.
Toma una ducha y se baña muy lentamente, tratando de sacarse el dolor, pero por más que se jabone este no sale, y comienza a ponerse roja su piel de tanto jabonar, pero ese dolor no están fuerte como el que siente por dentro.
Mira en su habitación tratando de encontrar las pastillas que le calman ese dolor, pero las últimas se las tomo ayer, se vuelve a retorcer, saca la pistola de papel que un amigo le hizo y sale a la calle dispuesta a matar a todo aquel que pase por su lado.
En las escaleras encuentra a una señora con un perro pequeño, y bang le dispara, se imagina como la viejita se retuerce de dolor, ve al perro ladrando a su lado y de nuevo bang, el perro también ha caído y ríe, se carcajea, mientras la señora y el perro la miran con asombro.
Sale del edificio y busca a su nueva presa, camina lentamente teniendo el control de las personas en sus manos, camina con pasos seguros, mientras por dentro el dolor cada vez se hace más fuerte.
Llueve y las calles están vacías, ella mete las manos en su saco apretando fuertemente la pistola de papel y busca por las calles, pero esta desierta, cruza y continua con paso seguro. Llega a una esquina donde hay una pequeña panadería, y sale un señor muy gordo con una gabardina, en sus manos lleva una bolsa con panes recién horneados lo nota por el humo que sale de la bolsa, y en su imaginación se oye bang, y ve al gordito caer lentamente mientras suelta la bolsa, los panes ruedan por la acera y se mojan, se ríe, y sigue caminando.
Ha llegado a una banqueta, esta mojada y se sienta, el dolor sigue aun, levanta el rostro al cielo y siente como la lluvia cae por sus ojos, mientras se mezclan con las lágrimas que brotan suavemente, suspira, se limpia el rostro y pone de nuevo la mirada maliciosa.
Mientras camina, piensa en su dolor, tratando de encontrar la razón al mismo, pero no puede recordar hace cuanto tiempo lo padece.
Esta en la avenida principal y pese a la lluvia hay mucha gente, ve a una señora muy simpática, dentro de su mente le dispara y la ve caer al piso, ve el charco de sangre a su alrededor, observa como las personas siguen caminando, busca a otra presa esta vez un perro callejero que esta en una esquina, tratando de cobijarse de la lluvia, suena el bang y el perro cae al piso.
Mira alrededor, la gente inmersa en sus pensamientos a veces la golpean y no sabe que hacer, el dolor se hace cada vez fuerte, llora saca la pistola del saco, la observa. Esta manchada con sangre, la suelta y comienza a correr sin rumbo.
Mientras corre, la lluvia se calma se sienta en el piso, siente dolor, el dolor de las personas y animales que mato en su imaginación. Siente el dolor que ellos pudieron sentir con el disparo, llora. Ahora recuerda que es ese el dolor que sintió al acostarse, el dolor que sintió la semana pasada cuando hizo lo mismo, recuerda que ese dolor que en su imaginación causo a las personas y animales. Cierra los ojos y ve de nuevo su habitación, de nuevo el dolor, busca la pistola de papel y la deshace, ve un cuadrado de papel y decide hacer una flor y dejarla en su ventana, al colocarla el dolor desaparece, un rallo de sol la ilumina y una sonrisa se dibuja en su rostro.

2 comentarios:

MariaEscandalo dijo...

Me gusta las sensaciones que se pueden generar a través de un cuento, cuanto puede mover unas cuantas líneas...

He pensado, que muchas veces me siento ella y muchas tantas esa pistola de papel, pero al final del día o al comienzo del mismo el dolor sigue ahí. Pasa el tiempo el dolor es reincidente... la tristeza nubla la vista y la mente no sabe de dirección... pero al final nos damos cuenta que tanto el problema como la solución estan ahi... escondidas en algún lugar de nuestras mentes, solo es cuestión de buscarlas y pensar solo pensar que "esto tambien pasará" lo malo, lo terrible, lo angustiante, lo que no nos deja respirar y nos quita el sueño, lo que perturba tu pensamiento... eso también pasará. Muchas veces halle la solución hablando conmigo misma... muchas veces me hice una flor de papel para colocarla en mi ventana.

Gracias por tu cuento...

Silvia dijo...

Muchas gracias a tí por leerlo y disfrutarlo, el mejor apoyo de un "escritor" es que agrade lo que escribe, que pueda hacerte sentir, soñar, etc.